Siempre lo deseas;
lo pides en tu subconsciente.
Avanzar cuanto puedas,
sin afectar a la gente.
Y anhelas…
Y quieres…
Te desvelas…
…te pierdes.
Es la angustia del
estancamiento:
De saber que el tiempo
pasa,
y que se detiene solo para verlo,
viviendo sin permiso en tu cara.
Tú no lo invitaste;
no lo quieres ahí.
Pero
se queda para recordarte,
que no te puedes dormir.
Que
tienes solo esta Vida,
para llegar donde quieres.
Que
se te perdona una caída,
porque con cada caída se aprende.
No
permitas que los días,
se te vayan en la nada:
Que
tu juventud no sea la desdicha
por las cosas que te puedan faltar
mañana.
Has
de esos anhelos,
el combustible que te falta,
para hacer de tus deseos
la realidad que te parece que tarda.
No solo pidas:
!Debes actuar también!
De
ti depende tu Vida;
¡no la eches a perder!
Sal
del pensamiento,
y conviértelo en acción.
Primero
lo primero,
y lo primero…ya se pensó.
Que
se vayan de ti,
la angustia y el desespero,
para que puedan venir
la fortuna y todo lo Bueno.
Avanza
como quieres:
No
te quedes en lamentos.
¡Tú
puedes!
...decídete a hacerlo.