martes, 30 de octubre de 2012

ESCUCHANDO A LA NOCHE

    Sumergido
en las tinieblas de la noche...
  Noto que respiro:
  ¿Qué pasa entonces?
  Se me unen 
la noche y el día.
  Mil cosas me aturden
y así se me va la vida.
  Una hora más
que hace a la noche más intensa.
  El reloj no puede parar,
y en la cama doy otra vuelta.
  Cada minuto queda dormido
para no despertar más.
  La noche me da sus sonidos,
y no puedo evitar escuchar.
  Me dicen,
que muchos duermen sin dormir.
  Que mire.
  Que hay otro mundo allí.
  Me dicen,
que miran con sus ruidos;
que mis oídos nada entienden,
y que sí: Son de la Noche el sonido.
  Enciendo la luz
y ofendo a la noche:
  "¿Cómo te atreves Tú?"
a mi grosería ella responde.
  Porque la noche no mira.
  En ella no hay ojos.
  Solo sonidos que gritan:
  "Apaga esa luz" sino...me borro.
  La noche te encuentra y te habla,
pero olvida que eres humano.
  Por eso las vueltas en la cama;
por los susurros que te van llegando.
  Y pasan más horas,
y duermen más minutos.
  La noche es mi amiga ahora,
y Yo atento la escucho.
  Pero no dice todo
para no develar su misterio,
aunque estemos ella y Yo solos
en este oscuro desierto.
  Cierro los ojos
y hay luces que se mueven,
siguiendo el lenguaje sonoro:
  ...ya se muere.
  Ya morirá esta noche
y mañana revivirá,
a la vista de todos los hombres;
en cada mujer...en la humanidad.
  Y vendrá quizás
a platicar de nuevo,
con sus sonidos de metal,
de agua, de bichos y silencio.
  Se muere esta noche,
y ya no hay vueltas en la cama.
  ¿Qué pasó entonces?
  ...y así llegó la mañana.