Sumergido
en las tinieblas de la noche...
Noto que respiro:
¿Qué pasa entonces?
Se me unen
la noche y el día.
Mil cosas me aturden
y así se me va la vida.
Una hora más
que hace a la noche más intensa.
El reloj no puede parar,
y en la cama doy otra vuelta.
Cada minuto queda dormido
para no despertar más.
La noche me da sus sonidos,
y no puedo evitar escuchar.
Me dicen,
que muchos duermen sin dormir.
Que mire.
Que hay otro mundo allí.
Me dicen,
que miran con sus ruidos;
que mis oídos nada entienden,
y que sí: Son de la Noche el sonido.
Enciendo la luz
y ofendo a la noche:
"¿Cómo te atreves Tú?"
a mi grosería ella responde.
Porque la noche no mira.
En ella no hay ojos.
Solo sonidos que gritan:
"Apaga esa luz" sino...me borro.
La noche te encuentra y te habla,
pero olvida que eres humano.
Por eso las vueltas en la cama;
por los susurros que te van llegando.
Y pasan más horas,
y duermen más minutos.
La noche es mi amiga ahora,
y Yo atento la escucho.
Pero no dice todo
para no develar su misterio,
aunque estemos ella y Yo solos
en este oscuro desierto.
Cierro los ojos
y hay luces que se mueven,
siguiendo el lenguaje sonoro:
...ya se muere.
Ya morirá esta noche
y mañana revivirá,
a la vista de todos los hombres;
en cada mujer...en la humanidad.
Y vendrá quizás
a platicar de nuevo,
con sus sonidos de metal,
de agua, de bichos y silencio.
Se muere esta noche,
y ya no hay vueltas en la cama.
¿Qué pasó entonces?
...y así llegó la mañana.
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